El régimen comunista tiránico que esclaviza la isla de Cuba ha utilizado históricamente el viejo método de medir la temperatura del descontento social para prevenir estallidos que amenacen su permanencia en el poder, mas en Julio del 2021 el control se les escapó de las manos. A la prolongada falta de libertades y violaciones sistemáticas de los derechos humanos, se sumaron condiciones que empeoraron el ya depauperado y miserable estándar de vida de los cubanos. El cierre de los vuelos internacionales hacia y desde la isla resultó en que cada hogar se viera privado de artículos de primera necesidad, incluyendo medicinas, ya que (quedo demostrado) son los viajeros quienes cubren la demanda de dichos productos, no el régimen. Las viejas acumuladas miserias se sumaron a las nuevas y un día tan inesperado como otro cualquiera, la sociedad cubana no pudo más y estalló. El once de Julio los hijos de Martí dijeron basta y se volcaron en mayoría avasalladora hacia las calles de toda la isla con gritos de “libertad” y “abajo la dictadura Castro-Canel” entre otros. Con cada grito se sumaban individuos de todas las edades y barrios, pero con el alma igual de rasgada, el mismo dolor reflejado en el rostro, y el mismo vacío de hambre en el estómago, llegando a ser miles en las rotas calles los que exigían el fin de la tiranía. Por primera vez en sesenta y dos años el régimen había perdido el control a tal nivel, a tal escala.



Tras sacar desesperados toda su fuerza militar a las calles para reprimir a aquella gente desarmada pero firme, tras el uso indiscriminado de armas de fuego, muertos y heridos, gente desaparecida, cientos de presos, y brigadas de respuesta rápida que apalearon sin pudor a manifestantes de todas las edades, logro el régimen apagar los gritos de libertad por esos días. Para la tiranía era hora de idear e implementar alguna estrategia que mantuviera en silencio a aquellos valientes. La estrategia número uno, y sin dudas una de sus favoritas, fue crear el pánico. Noche tras noche los familiares de los manifestantes sufrieron vejaciones a sus hogares de donde urdas de militares y policías se llevaban a rastros a aquellos que se atrevieron a pedir libertad en las calles. Los testimonios de los abusos físicos y psicológicos incluidos a niños, son indignantes. A este horror le seguirían juicios sumarios sin respeto al debido proceso, en los que se impusieron sanciones de privación de libertad de hasta veinte años a varios decenas de manifestantes. Las denuncias de dichas violaciones comenzaron a aparecer en las redes sociales inmediatamente. La estrategia número uno había funcionado, el pánico se apoderó de las almas hartas y sus familiares, mas no era suficiente; la dictadura necesitaba erradicar la posibilidad de otro estallido. ¿Que pasaría si subestimaban el valor y la determinación de luchar por la libertad de quienes quedaban en las calles?




Una segunda estrategia colateral se imponía. Haciendo uso de los viejos manuales de control comunista y tras haber realizado un estudio de las condiciones que conllevaron al anterior estallido social, decidieron “ganar tiempo” hasta que pudieran abrir de nuevo la válvula de escape.
Apelando al ahora ferviente deseo de libertad de los cubanos, el régimen reestructuró y amplificó un movimiento encabezado por intelectuales que se esparció como pólvora dentro y fuera de la isla a través de las redes sociales y mensajería digital. A la cabeza del grupo, un joven dramaturgo cubano salido de la nada pero con verborrea suficiente para cumplir su propósito. Su plan era simple; atraer a quienes desaprueban la permanencia del tirano en el poder para identificar así a futuros líderes opositores y encarcelarlos mientras contenian a la mayoria de los “desafectos” en un solo grupo monitoreado y controlado por agentes de la seguridad del estado. La dictadura se dió a la tarea de propiciar suficiente cobertura mediática a su nueva creación de la que se hicieron eco medios de prensa y tv internacionales; así tanto la figura de Yunior como su grupo en FB saltaron a la fama, todo acorde al plan del régimen comunista. El libreto de Yunior y demás “intelectuales” al servicio del régimen tiránico incluía hacerle creer a aquellos bravos cubanos cuyo fervor por la libertad continuaba vivo, que esta debía ser una lucha cívico-pacífica y que era imprescindible esperar hasta el 15 de Noviembre para volver a salir a las calles a reclamar los derechos robados. ¿Por qué el 15 de Noviembre?
La dictadura ya habia anunciado previamente que abriría los aeropuertos en esta misma fecha; si, eso, la válvula de escape. Los vuelos desde y hacia la isla son sinónimo de un gran alivio para la mafia de La Habana pues la familia cubana ya no les exigirá a los verdaderos responsables que alivie sus miserias sino a su familia en el exterior que se desbocará a pagar precios inflados para calmar sus reclamos. El mismo día 15 circularon en las redes sociales fotos del aeropuerto de Miami con líneas interminables de cubanos cargados hasta los dientes con de todo para llevar a sus familiares en la isla y otro poco para vender. Tan fácil como eso! El régimen ha sabido eludir su resposabilidad de proveer oportunidad económica a la gente poniendo la carga de abastecer los hogares cubanos en los hombros de los esclavos de afuera. Ya por ahí se calma un poco el avispero pues se alivia el que recibe los insumos y el que logra comprar algo de lo que traen los viajeros. En esta misma fecha comenzaban a su vez los vuelos hacia el exterior; otra forma de bajar la temperatura del descontento. El régimen se beneficia de esto, no sólo aliviando la presión del momento, sino a más largo plazo, al recibir las remesas en la tan ansiada moneda convertible y contentar a más familias que ahora se sumarán a los que reciben ayuda desde el exterior. Negocio redondo!


Mantener a todos entretenidos y esperanzados en que el 15 de Noviembre se “rompía el corojo” tuvo el resultado esperado y más! Además de lograr contener los deseos de libertad de los cubanos hasta una fecha determinada que satisficiera su plan, la tiranía logró rastrear los datos de muchos auténticos luchadores por la libertad, que cegados por su ansia de la misma, pusieron su esperanza en estos opositores estatales. Como resultado, muchos de ellos ya han sido encarcelados, algunos condenados en juicios sumarios a veite años de privacion de libertad. En adición, el régimen obtuvo su siempre bienvenida oportunidad de desacreditar sin escrúpulos a la verdadera oposición, juzgada una vez más en el mismo plano de la estatal planificada, gracias a la ingenuidad de quienes continúan mordiendo el anzuelo. Por otra parte, contaron también con tiempo suficiente para desatar una campaña propagandística de escala mundial mediante la cual “mostraron al mundo” supuestos grupos de apoyo a su desgobierno en diferentes países y dentro de la isla, por supuesto.




¿Las excusas de los opositores estatales? ¿La supuesta lógica detrás de sus acciones ? ¿El discurso de que ahora sí…? ¿El viejo cuento del civismo, el pacifismo, y el no derramamiento de sangre? ¿La muela de que “hay que demostrarle al mundo que Cuba es una dictadura”? ¡Todo parte del guión de la película! A mis hermanos que valientemente arriesgan todo, a los que el deseo de ser libres los ciega, a los que de verdad quieren una Cuba libre de tiranía y de comunismo…la tiranía cubana cuenta con una de las campañas propagandísticas más fuertes que se puedan imaginar. Hay actos que aunque parezcan contrarios a sus intereses, ellos mismos los crean y los utilizan para, como parte de esa misma campaña, erigirse super hèroes vencedores contra un super enemigo inventado. Es estrategia, es parte del plan. Los cubanos no necesitan marchas avisadas para demostrarle nada al mundo. Cuando salgan a las calles, los mismos que están afuera se van a encargar de darlo a conocer, como pasó el 11 de Julio. No obstante, el mundo lo único que va a hacer es documentar lo que esté sucediendo y aplicar una que otra sanción que puede que les remueva un poco los cimientos al tirano, pero les repito que no hace falta caudillo ni grupo organizador para eso. Es importante que quede claro que las acciones del mundo libre no pasarán de eso…sanciones. Los venezolanos estuvieron meses en la calle, el mundo sancionó al régimen de Maduro y ahí siguen. ¿Y sabes por qué? Por un pacifista de mierda que quiso dialogar con el régimen de Maduro después de meses con la gente poniéndole el pecho a las balas, gente a los que los tanques les pasaban por arriba, después de tantos muertos, heridos, y encarcelados. Mi punto es, cubano, que no te ciegue el deseo de libertad. Si quieres libertad tendrás que sacar a flote el espíritu salvaje, el de la clandestinidad, el de la constancia, el que no se doblega a muelas baratas, el de pacifismo pinga, el de contra-contra-inteligencia, el instinto primitivo de cazar al cazador para no ser la presa. El que te hable de diálogo es el traidor. Suma a todos y desconfía de todos. Estar dispuesto a lo que sea si quieres libertad. De frente en las calles solo si es de forma masiva, de lo contrario es clandestino, moviéndote de casa constantemente, sin exponerte. Olvídate de redes sociales, olvídate del show mediático. Si no estás dispuesto a luchar así no te lo critico, es decisión de cada cual, pero tampoco te prestes para crear falsas expectativas a gente que de corazón, añora esa libertad. No quieras captar el protagonismo de una causa cuyos verdaderos representantes yacen o en las mazmorras castristas o en el exilio, o están condenados al anonimato. Hay mucho en juego para que te tomes las cosas tan a la ligera. La lucha contra la tiranía castrista es al pecho y sin escudo; o estás dispuesto a arriesgar el pellejo o mejor no lo intentes. Pero no caigas ante la muela vieja del pacifismo que ningún tirano se tumba con flores y el mundo ha sabido por años de los atropellos del castro-comunismo; lo sabía incluso antes de que tú te enteraras.
Viva Cuba Libre! #abajoelcomunismo #abajolatiraniacastrista
Yara Felipe
A thank you for your thoughts!